A estas alturas y después de todo lo que he leído, siento
que no puedo añadir nada más.
Enric, tuve la gran suerte de entrar en esta empresa a tu lado.
Cuando Wolters Kluwer entró en mi vida fuiste la primera persona que ví y creo
que no se pudo encontrar un mejor embajador para ello. A partir de ahí para mí
ha sido un placer, pero sobre todo un privilegio el haber seguido trabajando a
tu lado todos estos años. Hemos compartido mucho, he aprendido mucho contigo pero
con lo que verdaderamente me quedo es con que he ganado para siempre un gran
amigo.
La vida consiste en ir cerrando y abriendo etapas en las que
podemos sentirnos orgullosos de dejar las cosas bien hechas allá por donde vamos
pasando y puedes estar seguro de que en esta empresa lo has conseguido. Aquí
todos te recordaremos por tu capacidad para trabajar, por tu franqueza, trasparencia
y tu gran vitalidad.
Dejas una huella muy grande que personalmente trataré de
seguir manteniendo.
Te deseo lo mejor a partir de ahora junto a todos los tuyos.
GRACIAS por todo.

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