Querido Enric,
¡parece mentira que Wolters Kluwer vaya a seguir sin ti! Tus colaboradores han contado siempre con un hombro en el que apoyarse y una mano para continuar juntos el camino. Has entendido el trabajo y los éxitos como un resultado del equipo, y cada equipo que has dirigido se ha beneficiado de tus conocimientos y de tu entusiasmo. Pero también los autores, que tantos quebraderos de cabeza te han dado, te echarán de menos. He visto en reuniones compartidas con qué seguridad sabes definir lo que se espera del autor, infundirle ánimos, ser exigente cuando es necesario y defender siempre los intereses de la compañía siendo justo con el autor. Diría muchas más cosas elogiosas de ti que he tenido la suerte de apreciar en primera persona pero hay una que quiero destacar sobre todas: eres un hombre bueno. Creo que no se puede decir más. Espero que disfrutes muchísimo esta nueva etapa y que, por supuesto, sigamos compartiendo algunos momentos. Hasta siempre.
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